Cuatro años después, vuelvo a este blog. El blog en el que expreso mi sentir respecto a un sistema educativo con el que tengo grandes reparos. En 1989, a mis 17 años expresaba en clases de filosofía en mi querido colegio De Jesús, que la educación requería un cambio. El profesor Alberto Rodríguez, me decía, "y qué debe cambiar, según usted?
En mi limitado saber no atinaba a responder con precisión qué era "eso que se debía cambiar", era tal vez una "corazonada", mero impulso intuitivo. Pero yo sabía que algo no iba acorde a lo que yo soñaba. Hoy, 35 años después, y de ellos, 31 dedicados a la educación, puedo decir, con mayor certeza, y algunos argumentos, que si son necesarios muchos cambios en la educación.
En mi país, el desmonte de un sindicalismo que arrasó con la autoestima del docente, convirtiéndolo en méndigo del estado, con una imagen empobrecida y lastimera ante la sociedad y una subvaloración de sí mismo, desdeñando su papel trascendental en la sociedad.
En mi país, Colombia, el profesorado se tiene que desideologizar, desempeñar el papel político desde su ejercicio formativo en las aulas estimulando el pensamiento crítico, la reflexión política y social y todo el andamiaje curricular que le atañe sin sesgar el pensamiento de los estudiantes hacia una u otra ideología, presentando a los estudiantes toda la gama de ideologías que se promueven en el país, sin direccionar desde su poder e influencia la ideología de las nuevas generaciones.
En momentos del auge del fútbol se evidenció la incoherencia de la ideologización del profesorado: el gobierno del momento, el que ellos sostienen y al que ellos le sirven ciegamente, propone día cívico para enaltecer el desempeño de la selección Colombia de fútbol. En otrora, este mismo llamado era calificado como demagógico y una treta para que el pueblo, que no piensa, continuara sumergido en su ceguera, aludiendo siempre a la famosa premisa, "pan y circo para el pueblo". Dado que el promotor hoy es el gobierno de la ideología de los profesores, entonces ya está bien visto el día cívico y que los estudiantes vayan vestidos de camisetas de la selección a las escuelas.
Coherencia, principios, fundamentos para pensar y decidir, para actuar, para halar. El fútbol y cualquier otro espectáculo convoca, alienta el nacionalismo, aviva el sentido de pertenencia. Todos los deportes y actos de cultura tienen momentos de éxito y de fracaso, son representaciones de nuestra nación, mas no son elementos para cambiar la historia social, económica y cultural de nuestro país. Tenemos que ir más allá de exitismos y trascender a lo fundacional de nuestra nación.
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