muchas mujeres solas. Solteras con hastío de los hombres. Quieren compañía, amor, apoyo, la tranquilidad de un hogar.
No quieren lo que la cultura ha creado: hombres machistas, con la idea de una mujer sumisa, ama de casa, que procrea y sirve en el hogar.
No quieren un “princesa”. No quieren un hombre falto de carácter, débil y servil. No quieren un hombre en la cama y un “flojo” en la cotidianidad.
Sueñan con un hombre que les dé el verdadero valor femenino y a la vez sea capaz de ser una el guía, el guerrero del que ella se aferra en la noche oscura.
Quieren un hombre tierno con él y a la vez con la fuerza que arrolla y enfrenta los desafíos con arrojo.
Hay una tendencia a feminizar al hombre y a “empoderar” a la mujer. Dejando el de ser el que guía y lleva las riendas Y convirtiendo a la mujer en el “macho” alfa. Una tergiversación de los valores. Una inversión que ha hecho al hombre frágil y a la mujer dura. Así vemos a las barberías y sitios de belleza repletos de hombres queriendo ser cada vez más bellos y a ellas en las calles con ropa de trabajo “guerreando” la vida, conduciendo un camión, empuñando una pala, laborando de sol a sol.
Hombres viviendo de la mujer y mujeres buscando independencia.
Dónde ha quedado el hombre que provee, produce, lleva el hogar?
Dónde está la mujer hermosa, tierna, dulce, delicada que cuida del hogar y hace crecer la familia?
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