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FALACIA, MENTIRA, FALSIFICACIÓN, PATRAÑA.

Cuando se dan las crisis encuentro mi mejor caldo de cultivo para incubar mis ideas, igual que si encuentro a un contradictor a mis planteamientos.
Con todo el movimiento que se está presentando en el país con lo relacionado con los paros laborales y de algunas comunidades se me han activado algunas ideas que desembocan en consideraciones como las que a continuación enunciaré.

Los profesores argumentan en su pliego de peticiones aspectos relacionados con la Jornada Única. Nada más falso que su exposición.  Lo que me ha permitido observar en campo, no en la academia ni en los púlpitos de los discursos y las arengas populistas es que se oponen a esta modalidad porque les daña su statu quo, su comodidad, su confort: trabajar en una sólo jornada, mañana o tarde, seis horas de permanencia en un único horario semanal.  La jornada única implica tener horarios de ingreso y salida distintos, tiempos de permanencia diferentes. Y como el Estado no ha sido capaz de hacer valer la ley que obliga a cumplir las ocho horas laborales, entonces peor aún. 
Los únicos que se incomodan son los docentes y los estudiantes que vienen "acomodados" a seis horas siempre en la mañana o en la tarde, no a tiempos extendidos como se pretende.  Con los estudiantes es cuestión de costumbre. A ellos no les afecta en lo más mínimo pues del colegio se van a las casas o a las calles.  Los que van otras actividades: deportivas, musicales o culturales son una minoría y la jornada única no se las obstaculiza.
Otra de las cacareadas solicitudes es el PAE (Programa de Alimentación Escolar). No sé por qué se pegan de esta petición si uno de los aspectos que más critican los docentes es el Restaurante Escolar. Es muy difícil encontrar un docente que se apersone de liderar el aprovechamiento de este servicio en la institución. Los demás no lo apoyan; nada más difícil que lograr que los docentes hagan el acompañamiento en las horas de comida de los estudiantes. A regañadientes hacen presencia y de una manera pasiva, sólo para no ser amonestados.

El transporte escolar.  En Medellín es la peor de las falacias.  Se paga transporte de estudiantes de un barrio con colegio a otro, sólo para satisfacer el capricho de estudiantes o padres de familia, pues en cada uno de los barrios o sectores hay establecimiento educativo.  Pero por cualquier tipo de maniobra, no sé cual, se paga un multimillonario contrato para movilizar estudiantes sin que eso sea necesario.  En los pueblos sé que en las veredas no hay servicios de educación secundaria y a sólo hay una institución en el casco urbano.  Pero en la ciudad hay suficientes planteles para abastecer la demanda en cada uno de los sectores de la ciudad.  El transporte es un lujo innecesario en Medellín.

Hay que ver a los docentes vociferando porque los estudiantes viven en un ambiente de comodidad y hasta despotrican de beneficios como "El plan Colombia" tildándolo de alcahuetería o llamando a las instituciones "guarderías", aduciendo que los padres de familia llevan a los niños y jóvenes sólo motivados por la alimentación y el subsidio del gobierno. Cuando están en el aula se quejan de ello y cuando quieren disimular ante el Gobierno e inspirar lástima de la opinión pública enarbolan estas banderas como si en realidad fueran adalides de estos "beneficios" para los estudiantes.

Qué lejana está la realidad de los discursos y las letras...


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